viernes, 14 de octubre de 2016

EL GRAN NEGOCIO DE CHINA CON EL PETRÓLEO ECUATORIANO

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asoecuador.org

China se queda con el petróleo de Ecuador a un 10% de su valor

FABIO SANTORO 
LAGRANEPOCA.COM
Ecuador está transitando por una etapa complicada. Y está desesperado por dinero en efectivo: desde el 2008 no tiene acceso al financiamiento externo a causa de un impago, sumado a la sostenida caída de los precios del petróleo que no le favorece. Desde que intensificó sus relaciones comerciales con China, el país sudamericano al parecer, no encontró mejor opción que depender de los préstamos chinos para cubrir sus necesidades financieras. Y a un precio caro.
A cambio de los préstamos entregó como garantía su preciado recurso estratégico, el petróleo. Nunca antes lo había hecho. Hoy debe miles de millones de dólares al gigante asiático. Ahora el país andino es cautivo de la modalidad depredadora del país asiático que aspira a quedarse con sus recursos energéticos.
Una necesidad apremiante, un mal negocio
Aunque los detalles del acuerdo sean secretos por decreto presidencial, los préstamos concedidos por los bancos chinos como el CDB, ICBC y Eximbank, tuvieron como garantía la entrega de los recursos energéticos ecuatorianos, en condiciones desfavorables y a precio descontado. Resultando muy perjudicial para Ecuador. Cabe destacar que los contratos de petróleo fueron adjudicados directamente al dragón asiático sin mediar licitación alguna.
China, comprando petróleo barato a cambio de préstamos leoninos, se convirtió rápidamente en el mayor acreedor de Ecuador: otorgó 11 préstamos por un valor total de 15 mil millones de dólares desde 2010 hasta el 2015, a los cuales hay que ir agregando los recientes por más de 3 mil millones de dólares. A su vez, el creciente apetito del gigante asiático por recursos energéticos determinó que se hiciera del control casi total de las exportaciones de crudo de Ecuador.
El periodista Fernando Villavicencio describe en el libro “Ecuador, Made in China” que los contratos petroleros que fueron otorgados a China sin licitación y a precios inferiores a los del mercado, perjudicaron gravemente a Petroecuador -y por ende al país sudamericano-, obligándolo a transferir petróleo a Petrochina por un valor de 33 mil mi­llones de dólares a cambio de acceder a tres créditos irrisorios de mil millones de dólares cada uno, otorgados por el Banco de Desarrollo de China (CDB).
Es decir que para cubrir las líneas de crédito, el país andino entregó a Petrochina un volumen de crudo por un valor hasta diez veces superior al requerido para el pago del capital y los intereses. Sin lugar a dudas, esta modalidad depredadora de negocios favorece considerablemente a Petrochina mientras siga imponiendo estas condiciones draconianas a Ecuador.
“Puede sonar a ironía, pero lo que hizo el go­bierno de un país chiquito, empobrecido, sin moneda propia, fue prestarle a la segunda potencia económica mundial (China), un volumen de petróleo (421 millones de barriles) equi­valente a la descomunal cifra de 33 mil millones de dólares”, indicó Villavicencio y continúo: “Entonces, con nuestro propio dinero, los chinos nos prestan 3 mil millones, al 7% de interés, más comisiones del 1% para los lobistas, más 3 dólares por barril que se llevan los intermedia­rios”. Evidentemente, un negocio redondo… para algunos.
La telaraña de corrupción en el sector petrolero que expuso el reciente escándalo de los Panamá Papers, a la que accedió el diario El Universo, y que alcanza a ejecutivos petroleros, intermediarios y funcionarios corruptos, volvió a poner en escena el polémico acuerdo económico-financiero que hiciera el gobierno de Rafael Correa con China.
Como resulta de los documentos infiltrados, las comisiones recibidas por intermediarios a razón de 1 dólar por cada uno de los 70 millones de barriles negociados en la primera venta anticipada de petróleo que hizo la estatal Petroecuador a Petrochina en 2009, evidentemente es solo una de las múltiples aristas que engloba este controvertido negociado que perjudicó gravemente a Ecuador.
Como agregado, cabe destacar que Petrochina forma parte de la lista negra de las empresas que apoyan a gobiernos corruptos que violan derechos humanos. Solo por citar un ejemplo, el fondo de pensiones de los trabajadores de Holanda (ABP), anunció su distanciamiento de Petrochina debido a que su casa matriz CNPC “no hace lo suficiente para evitar las vio­laciones de derechos humanos en Sudán y Myanmar”, señaló Villavicencio.
La reventa del crudo beneficia a los intermediarios 
El petróleo que Ecuador vende a las empresas chinas puede ser revendido en cualquier parte del mundo. De hecho, estas compañías actúan como intermediarias en la mayoría de las ventas de petróleo ecuatoriano.
Villavicencio describe que Petrochina revende el crudo en el mercado de EEUU: la primera factura con descuento la hace Petroecuador con Petrochina, mientras la segunda factura a precio de mercado la realiza Taurus o Castor Petroleum a nombre de Petrochina América.
Calculando un precio promedio de 3,00 dólares por barril, por la diferencia entre el precio del mercado y el facturado con descuento a Petrochina, la siniestra cadena de intermediación por la venta de 421 millones de barriles de petróleo ecuatoriano perjudicó al país andino de recibir una cantidad de dinero del orden de los 1.250 millones de dólares que, en cambio, fueron a engrosar los bolsillos de los intermediarios, describe Villavicencio.
Esta metodología parece corresponder a una estrategia más amplia del régimen chino para transformar a sus empresas petroleras en importantes operadores en mercados de energía mundiales. “Si el control de China de la industria petrolera de América del Sur continúa creciendo puede volverse una preocupación para las autoridades estadounidenses”, dijo Riordan Roett, un profesor de ciencias políticas en la John Hopkins School of Advanced International Studies en Washington.
Los recientes Panamá Papers fueron los responsables de volver a poner sobre el escenario la controvertida relación entre Ecuador y China. Diversos sectores sociales están reclamando que se esclarezcan los acuerdos, al tiempo que cuestionan – cada vez más- el supuesto beneficio que generan los mismos al país. Mientras tanto para China, sigue siendo un negocio redondo.

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