viernes, 30 de marzo de 2018

Gobierno israelí acusa y procesa a lider adolescente palestina

La joven adolescente Ahed Tamimi lider de la resistencia femenina Palestina, detenida por las fuerzas de ocupación israelí.

telesurtv.net

El Gobierno de Israel presentó este lunes 12 cargos por delitos contra la joven adolescente  palestina Ahed  Tamimi, detenida hace dos semanas tras golpear a un militar israelí, quien habría disparado en contra de su primo al participar en las protestas de resistencia palestina en rechazo a la decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer Jerusalén como la capital de Israel.


Tamimi fue procesada por una lista de cargos, entre los que se encuentran agresión a un soldado israelí, lanzar pedradas a tropas, obstrucción al deber de un soldado e "incitación" a la violencia.


Los Otros Judíos @losotrosjudios
#Urgente Nariman Tamimi, mamá de Ahed, está siendo acusada por estar involucrada en dos incidentes, incluyendo el del "famoso" video y por incitación en las redes sociales. Para Israel, pedir justicia para tu pueblo es "incitación".#FreeTamimiWomen


Geoestrategia y Política @Geoestrategia1
#Palestina #Israel
VIDEO: Israel prolonga la detención de la adolescente palestina que golpeó a dos soldados
Ahed Tamimi, un símbolo de la lucha de los palestinos contra la ocupación de sus territorios, fue detenida junto a su madre y su prima después
"Estoy segura de que quieren tenerla todo el tiempo que sea posible porque no quieren a la voz de la resistencia fuera de prisión", declaró la abogada de la adolescente Gaby Lasky, quien aseguró que la defensa apelará  algunos cargos presentados, que transitoriamente pueden ser descartados.
Asimismo, Lasky subrayó que la corte israelí intentará aplicar la pena máxima para la Tamimi. La madre de la joven, Nariman Tamimi de 43 años, también habría sido acusada por dos delitos al estar presente  en el incidente.

El pasado 20 de diciembre la casa de la familia de Ahed Tamimi fue allanada por las fuerzas militares israelí, quienes arrestaron a la joven y a su madre, tres días después de que se viralizara el video en el que aparece golpeando a un soldado en el poblado de Nabi Saleh cerca de la ciudad de Ramalá, Cisjordania.

martes, 20 de marzo de 2018

Latinos de segunda generación en España: la difícil convivencia entre dos identidades



                                 La colombiana Lina Khaterine Larrea durante la entrevista.

elpais.com

Casi un 80% de los hijos de inmigrantes se sienten “como en casa” cuando están en España, según el informe Investigación Longitudinal de la Segunda Generación en España de la Fundación José Ortega y Gasset, publicado en noviembre de 2017. Y la colombiana Lina Khaterine Larrea se veía así hasta que a los 10 años empezó a sufrir acoso escolar. “Me tiraban piedras, me llamaban cocainómana. Solamente porque era colombiana”, relata desde una plaza del centro de Madrid. Fue entonces cuando se dio cuenta de que, por tener dos identidades, le iba suponer “un dolor y un sacrificio” vivir en esta sociedad.

Para poder convivir con sus dos nacionalidades, Lina Larrea decidió ocultar la colombiana. “Me avergonzaba de ser de ese país”, cuenta. Los colombianos son los latinoamericanos con más presencia en España: 145.000 de los casi 800.000 latinoamericanos que viven en este país, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Cuando fue creciendo, empezó a tener que responder una y otra vez preguntas acerca de las mujeres colombianas y la droga. “El proceso del narcotráfico que vivimos en Colombia fue muy traumático para los colombianos”, explica. Larrea cree que las series y las películas han creado un mito alrededor de los narcotraficantes y las mujeres hipersexualizadas.

“El señor al que cuidaba me pidió que le diera cariño”, relata la paraguaya Edith Espínola que, aunque es licenciada en administración de empresas, tuvo que dedicarse al servicio doméstico al llegar a España.
 
Decidió venir porque su madre ya vivía aquí y sentía una admiración especial por la Historia española. Ella cree que el problema reside en Latinoamérica, donde, dice que se vende a la mujer como un producto y por eso en España las mujeres latinas son percibidas como “cariñosas, amables, serviciales y dispuestas a todo”.
 Con el objetivo de romper con esa imagen, Edith Espínola se integró en la asociación Servicio Doméstico Activo (SEDOAC). Este grupo denuncia los abusos —laborales y sexuales— a los que se ven sometidas por estar en una situación administrativa vulnerable muchas mujeres latinoamericanas que trabajan en el servicio doméstico.

Los estereotipos hacia los latinoamericanos no se quedan ahí. “La gente se sorprende cuando les digo que he ido a un colegio privado o estudiado en la universidad”, dice el periodista peruano Manuel Enrique Paulino, que emigró a Sevilla junto a su familia cuando era adolescente. Cree que, en demasiadas ocasiones, se asocia a los latinoamericanos con la falta de estudios y la incultura. “¿Sabes leer?” le preguntó una mujer a Edith Espínola. “Quizás quede algo de ver a Latinoamérica por encima del hombro”, añade Fernando Ochoa, un músico venezolano de abuelos españoles.

Él dice que nunca ha sufrido discriminación directa. “Debe ser porque no tengo pinta de venezolano a ojos de los españoles. Quizás esperan que sea un poco más moreno”, dice Ochoa. Lo que sí que observa es que la gente conoce muy poco de su país. “Me preguntan por Chávez y Maduro, y dependiendo del medio que lean, tienen una visión muy parcializada de Venezuela”, dice.

Y, aunque se sientan como en casa, existe desigualdad en el ámbito laboral. Solo el 18,2% de los hijos de inmigrantes tiene un trabajo de cualificación superior (administradores, gerentes o técnicos) frente al 27,3% de los hijos de españoles, según el informe de la Fundación José Ortega y Gasset, que siguió la trayectoria de 7.000 alumnos de 180 colegios públicos y concertados de Madrid y Barcelona desde 2006 hasta 2016.

Pese a las cifras, “algo está cambiando”, cree el peruano Manuel Enrique Paulino. “Internet nos permite decir que no cuando un medio intenta jugar otra vez con los estereotipos”, afirma. El venezolano Fernando Ochoa está de acuerdo: “En la generación de mis abuelos tenías que ir a Venezuela si querías conocer algo de allí. Ahora con un poco de curiosidad basta”. Él cree firmemente en el poder de la música para acercar posiciones. Toca cumbia junto a su banda Candeleros y ve cómo “españoles y latinos se acercan en una pista de baile sin ningún tipo de prejuicio”.

Al final tiene que ver con el sentimiento de pertenencia. El escritor Amin Maalouf dijo en una ocasión: "En el marco globalizado en que vivimos, el orden social debiera basarse en el derecho a las más diversas pertenencias. Fuera de esto solo veo un suicidio frontal y enfrentamientos sin fin". Manuel Enrique y Fernando dicen no sentirse de ninguna parte y a la vez de todos lados. Edith cree que no por ponerse una bandera uno es más patriota que otro, sino cumpliendo las normas de la sociedad en la que le toca vivir. Y Lina, que ya no se avergüenza de ser colombiana, concluye: “En España tiene que haber cabida para todas estas personas que nos sentimos tan propiamente de aquí como de allí”
 
 

miércoles, 7 de marzo de 2018

Jeff Sessions: “Voy a utilizar todo mi poder para frenar a California”

 

                      El fiscal general de EE UU, Jeff Sessions, el miércoles en Sacramento, California. AP
elpais.com

El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, comparó este miércoles las leyes de California para proteger a los indocumentados con la rebelión de los estados del Sur contra la Unión que dio origen a la Guerra Civil. Esos son los términos el los que el Gobierno de Donald Trump plantea la batalla que viene. Una batalla que comenzó oficialmente el martes por la tarde con una demanda de Sessions contra tres leyes de California que, según el Departamento de Justicia, entorpecen la labor de la policía de inmigración. “California está utilizando todos los poderes que tiene, y algunos que no tiene, para frustrar la aplicación de la ley federal. Pueden estar seguros de que yo voy a utilizar todo mi poder para frenarlos”, dijo Sessions este miércoles en Sacramento. El gobernador, Jerry Brown, calificó la acción del Gobierno de "declaración de guerra".

Se calcula que una cuarta parte de los más de 11 millones de inmigrantes sin papeles de Estados Unidos viven en California, el estado más poblado del país, donde son considerados imprescindibles para la economía y la convivencia en general. Todos los cargos de California son demócratas. El Estado se comprometió desde el día uno de la Administración Trump a combatir las políticas del presidente llevando al límite su jurisdicción y aprovechando cualquier resquicio en el equilibrio constitucional entre los poderes federales y los estatales.

El Departamento de Justicia ha decidido entrar a la pelea, pero esta vez golpeando primero. Lo hace con una denuncia de inconstitucionalidad que podría convertirse en un caso definitivo sobre las leyes de inmigración. La denuncia, presentada el martes en los juzgados federales de Sacramento, dice que tres leyes aprobadas por California el año pasado son inconstitucionales porque contradicen la "supremacía" de las leyes federales. Entre ellas, la que más ruido ha hecho en Washington, la llamada ley del estado santuario SB54, que prohíbe a todas las fuerzas de seguridad de California colaborar con la policía de inmigración salvo por orden judicial y en casos de delitos graves.

Esta política ya era habitual en distinto grado en las grandes ciudades, no solo de California, sino de todo el país.

Sessions se rodeó de una asociación de policías el miércoles por la mañana en Sacramento, la capital de California, ara hacer una exposición pública de sus razones. “Las elecciones tienen consecuencias”, dijo, para advertir que la lucha contra la inmigración ilegal fue un “factor clave” en la elección de Donald Trump y que su Gobierno se propone cumplir con ese mandato. En California, Hillary Clinton ganó por cuatro millones de votos.
 
“Premiar a aquellos que entran ilegalmente en un país con un estatus legal, Seguridad Social, beneficencia, cupones de comida y permisos de trabajo no puede ser la política de una gran nación”, dijo Sessions. “Mientras, los que se meten en este proceso (de inmigración) de forma legal y paciente son discriminados todo el tiempo”.

El fiscal general pudo entonces el conflicto legal entre los estados y Washington en los términos más graves posibles. “Entiendo que tenemos muchas opiniones diferentes sobre inmigración. Pero la ley está en los libros y su propósito está claro. No hay anulación. No hay secesión. La ley federal es la ‘ley suprema del país’. Invito a cualquiera que tenga dudas a Gettysburg y a las tumbas de John C. Calhoun y Abraham Lincoln”.

Sessions se refería al vicepresidente Calhoun, principal valedor de los derechos de los Estados frente a Washington en los años 30 del siglo XIX (y la doctrina conocida como anulación, por la que los Estados podían anular leyes federales), y al presidente Lincoln, símbolo de lo contrario tras la Guerra Civil provocada por el intento de los estados del Sur de mantener la esclavitud frente a la abolición.

La referencia viene siendo utilizada por el entorno más extremista de Trump desde hace tiempo.
“El rechazo a detener y deportarlos, especialmente a los criminales, es un rechazo efectivo de todas las leyes de inmigración y crea un sistema de fronteras abiertas. Las fronteras abiertas es una idea radical e irracional que no se puede aceptar”, dijo Sessions.

Sus palabras fueron contestadas inmediatamente por los cargos más altos de California. El gobernador, Jerry Brown, y el fiscal general, Xavier Becerra, nombrados directamente como responsables en la denuncia de Sessions, dieron una rueda de prensa conjunta minutos después. Becerra insistió en la constitucionalidad de las leyes de California y en que no hay nada en las mismas que impida a la policía de inmigración hacer su trabajo.

Brown contraatacó en los términos más duros posibles, y también en su habitual estilo jocoso cuando se refiere a la Administración Trump. “Viene un tipo de Alabama a darnos lecciones sobre secesión y respeto a los derechos civiles”, dijo Brown en respuesta a Sessions. Acusó al fiscal general de “sonar más como Fox News que como un agente de la ley”. “Esto es un numerito político. No tiene nada que ver con la verdad ni con proteger nuestro Estado, esto es para dividir América. No hay precedentes”. Para el gobernador Brown, “esto es básicamente una declaración de guerra contra el Estado de California, el motor de la economía de Estados Unidos”.

Cuando se le preguntó por las afirmaciones de Sessions, según el cual las políticas de California ponen en peligro a los agentes de inmigración porque dejan en libertad a criminales, Brown se calentó aún más: “Eso no es verdad. La Administración Trump está llena de mentirosos. Hasta se han declarado culpables ante el fiscal especial”, respondió Brown. “Lo que ha dicho Sessions simplemente no es verdad. Y le exijo que se disculpe con la gente de California. Están trayendo la mendacidad de Washington a California y están tratando de instigar desacuerdo, división y disfuncionalidad en un Estado que está funcionando de verdad”.

El autor de la ley SB54, el senador estatal, Kevin de León, calificó la política de Sessions como “un agenda supremacista blanca y antiamericana”.



sábado, 3 de marzo de 2018

Mujeres migrantes denuncian en un informe la "violencia racista, laboral e institucional" que viven en España







eldiario.es

Durante los meses que Carolina Elías trabajó como empleada doméstica en una casa del barrio de Salamanca, su jefa solo le dio la mano una vez, cuando la conoció. "¿Hay de eso en tu tierra?", le han preguntado en más de una ocasión señalando una lavadora o unas escaleras mecánicas. Como a muchas, también le han gritado "Sudaca, vete a tu país" en plena calle.

"Este menosprecio lo vivimos constantemente", comenta Elías en una conversación con eldiario.es. Esta abogada salvadoreña llegó a Madrid en 2009 para estudiar un máster y preside la asociación Servicio Doméstico Activo. Es una de las 61 mujeres residentes en Madrid que han contado su experiencia para el diagnóstico  Mujeres migrantes como sujetos políticos. Creando estrategias frente a las violencias, presentado este jueves.

El texto, elaborado por tres expertas migrantes de la Associació per la Igualtat i la Recerca y coordinado por Alianza por la Solidaridad (ApS), detalla las "múltiples violencias" en ámbitos desde el laboral al "institucional", a las que están expuestas por ser mujeres, racializadas y migrantes.
Entre ellas,  enumeran, las dificultades para conseguir trabajo, la precariedad y la "explotación" laboral, "prácticas racistas sutiles y cotidianas" en la oficina de extranjería o los servicios públicos, los problemas para encontrar una vivienda,  "el acoso y el abuso sexual" en el trabajo o la puesta en duda de sus capacidades y sus conocimientos.

"Cuando se habla de violencia contra las mujeres migrantes se piensa en matrimonio forzado, trata, mutilación genital o violencia en la pareja, pero el abanico es enorme", señala Úrsula Santa Cruz, coordinadora del equipo que firma el informe. "Ellas consideran violencia todas las situaciones de poder, la mirada racista que las estigmatiza y las considera del 'tercer mundo'. Los 'Ah, ¿dónde has estudiado?' o sorprenderse al verlas en la biblioteca", indica esta psicóloga peruana, y enfatiza que no solo es una cuestión machismo, sino también de racismo y clasismo.

De los abusos en el trabajo al estrés por los papeles

El servicio doméstico es el sector en el que más trabajan las mujeres extranjeras, un 40%, según la OIM. Son varios los casos de abusos y acoso a estas trabajadoras que Elías ha escuchado desde su asociación. ¿Los más comunes? "Tocamientos, golpetazos en el culo cuando pasan por su lado... Hay compañeras que estaban limpiando y se les ha aparecido el jefe totalmente desnudo y les ha dicho que subieran a la habitación", ejemplifica.

"Eso las que se atreven a contarlo. ¿Porque, a quién van a creer, al jefe, o a la trabajadora migrante? Muchas no confían en el sistema y no denuncian por vergüenza, por miedo al despedido o a que les abran un expediente de expulsión si no tienen papeles", puntualiza.

Así, su situación administrativa las expone muchas veces a estos abusos y restringe, dicen, su derecho a la justicia. "Te voy a hacer los papeles, pero quiero que te quedes más horas a trabajar. Te estoy haciendo un favor", nos han dicho más de una vez", recalca Elías. El paro de larga duración y las extensas jornadas laborales, que limitan, por ejemplo, su tiempo para ellas mismas o para ejercer el activismo son otros aspectos denunciados.

También es frecuente, dicen, "la angustia constante a ser detenidas y deportadas" o a ser encerradas en un CIE. "A estas mujeres les atraviesa la Ley de Extranjería y esto les condiciona al ser tratadas y sus derechos", explica Santa Cruz. Señalan, además, los controles policiales racistas. "Desde que llevo velo, la policía me ha parado dos veces para pedirme el NIE tras atentados terroristas dándome discursos que no venían a cuento", recuerda Ibtissam Abderrahim, activista de ApS y traductora marroquí que lleva en España desde los 16 años.

A esto se le suma el problema a la hora de acceder a una vivienda, algo que han sufrido todas las entrevistadas y que también condiciona otros derechos, como vivir con su familia a través del mecanismo de la reagrupación. Se han encontrado con familias desahuciadas, "prácticas racistas y arbitrarias por parte de propietarios e inmobiliarias" o gente que vive en condiciones precarias.

Mencionan la exclusión sanitaria y el "miedo o rechazo a los centros de salud", falta de información sobre sus derechos y prejuicios por parte de profesionales públicos. También, el retiro de la custodia de sus hijos "determinando que no están capacitadas para criarlos y educarlos". "Está causado por las condiciones en que viven, como las laborales y de vivienda, que son estructurales y no se tienen en cuenta. El derecho a vivir en familia, para quien puede hacerlo, atraviesa todo", sostiene Santa Cruz.

"El racismo no es solo una cuestión de actitudes, es estructural, está en todas partes e impregna las políticas migratorias: si no, no haría tan difícil la vida de estas personas", prosigue. Por otro lado, todas estas situaciones provocan que muchas mujeres sufran estrés y "ponen a prueba constantemente" su autoestima y su salud.

Desmontar la imagen victimista

A pesar de que las mujeres reconocen, recalcan las autoras, "su vulnerabilidad",  también destacan su papel activo como protagonistas de una lucha cotidiana y anónima contra estas dificultades. El informe, financiado por el Ayuntamiento de Madrid, muestra sus estrategias para hacerles frente a través de redes y asociaciones como la que preside Elías. El objetivo: desmontar la imagen "victimista, homogénea y pasiva" que, dicen, a menudo se da de ellas.

"Luchamos contra esa imagen y resistimos. Tenemos la capacidad de seguir adelante por nosotras, por nuestros hijos y familias. Yo no soy una víctima, se me coloca ahí por mi condición. Pero pasar por un proceso migratorio demuestra que somos mujeres fuertes y valientes", explica Elías.

Asimismo, tratan de desterrar la idea de que siempre son "traídas" o "reagrupadas". Muchas migran por sus propios proyectos, no solo por motivos económicos y buscar oportunidades, sino por estudios o para vivir su sexualidad como desean. Aseguran estar hartas de que hablen por ellas. "Las musulmanas con velo somos vistas como sumisas, cuando no es real. Aquí quien habla soy yo y no como víctima, sino como mujer que participa y quiero que mi voz se oiga", dice Abderrahim.

El documento recoge un listado con sus demandas y propuestas  –flexibilizar la Ley de Extranjería, promover condiciones laborales dignas o el acceso universal a la salud son algunas de ellas – y dará paso a talleres donde las participantes debatirán y tomarán decisiones sobre cómo llevarlas a las administraciones.

"Con o sin papeles yo tengo derechos, es nuestro lema", explica Elías. "Somos una red de apoyo. Cuando se atreven a reclamar y tratan de intimidarlas, ellas responden 'mi abogada me dice esto'. Y saben que no están solas y que nos vamos a apoyar, juntas. Tenemos un grupo de WhatsApp y por las mañanas se saludan, '¿Qué tal, familia?'. Este apoyo es fundamental", sentencia.