jueves, 24 de agosto de 2017

La Isla de Ellis: la puerta a EEUU durante un siglo

Ellis Island, historia de la inmigración europea a norteamérica

 libertaddigital.com

El 17 de diciembre de 1900 se inauguraban las instalaciones del gran centro de inmigración de la Isla de Ellis. El lugar ya funcionaba como tal desde 1892 y aún antes, desde 1850, era el centro en el que gestionaba la inmigración el estado de Nueva York.


Durante estos dos periodos, la época estatal y la época federal, unos veinte millones de personas pasaron por las distintas instalaciones en su camino a Estados Unidos. Muchos fueron admitidos en el país y vivieron o trataron de vivir una vida mejor como americanos, otros tuvieron que dar la vuelta tras el largo viaje y regresar a sus lugares de origen.


El nuevo edificio principal, que se puede visitar hoy en día, se levantó tras un incendio que destruyó las instalaciones anteriores, que se edificaron en madera y se inauguraron el dos de enero de 1892 con la entrada en el país de Annie Moore, una niña irlandesa de 15 años que viajó a EEUU acompañada de sus dos hermanos.


Además, después de esta primera inauguración y ante el constante crecimiento del flujo inmigratorio docenas de construcciones fueron llenando la isla con instalaciones anexas al edificio principal: hospitales, comedores, zonas de cuarentena para enfermedades contagiosas...

Y no sólo creció el número de edificios: la propia superficie de la isla se multiplicó, pasando de tener poco más de una hectárea a superar las diez, en parte al aprovecharse la tierra resultante de la construcción del metro de Nueva York.


Una isla de tercera clase

Aunque los inmigrantes llegaban a muchos puertos de la costa este de EEUU, desde Boston a Nueva Orleáns, Nueva York fue el elegido por una mayoría. Una vez en las cercanía de la Gran Manzana los pasajeros de primera y segunda llegaban a puerto y pasaban allí unos controles relativamente ligeros.


Sin embargo, para los de tercera el final del viaje era muy diferente: eran llevados a la Isla de Ellis y allí tenían que superar una serie de estrictos controles médicos y legales, sólo tras superar este trámite, que en ocasiones podía durar días pero que habitualmente se pasaba en unas cinco horas, eran admitidos y viajaban a su destino final dentro de EEUU.


La Isla de Ellis tiene un aura dramática por las historias terribles de miles de personas que llegaron allí sólo para ver cerrarse la puerta de EEUU y tener que regresar a sus puntos de origen tras un viaje habitualmente muy duro. Esto es cierto, pero en cifras mucho menores de lo que habitualmente se cree o se tiende a pensar: sólo el 2% de los llegados a la Isla de Ellis no superaban los exámenes de entrada.


Por otro lado, los historiadores certifican que lo habitual era que los inmigrantes a la Isla de Ellis recibieran un trato respetuoso en todo momento y durante su estancia allí se atendían sus necesidades básicas.


Monumento nacional y museo

La historia de la Isla de Ellis como centro de recepción de emigrantes terminó en 1954, después de que, como hemos comentado, unos 20 millones de personas hubiesen pasado por allí. La cifra es impresionante, sobre todo si tenemos en cuenta, por ejemplo, que el total de la población de EEUU en 1920 (cuando ya se había alcanzado el pico máximo de entrada de inmigrantes) era de 106 millones.


A pesar de haber sido declarado Monumento Nacional en 1965, desde su cierre en el 54 el centro fue cayendo en un progresivo abandono que en los años ochenta amenazaba su propia existencia. Fue entonces cuando se emprendió un ambicioso programa de restauración que, decenas de millones de dólares mediante, preparó el lugar para lo que es hoy: un impresionante Museo de la Inmigración y uno de los mejores reclamos turísticos de Nueva York.


Así, hoy en día miles de turistas se acercan a la Isla de Ellis, habitualmente en un "pack" conjunto en el que también visitan la cercana Estatua de la Libertad. El recorrido se centra sólo en el edificio principal en el que, además de las instalaciones originales, fotografías y documentos varios podemos incluso encontrar enseres originales de los inmigrantes que en algún momento quedaron olvidados allí.


Además, está accesible el archivo completo con los nombres de todos los que pasaron por allí, y el turista o el visitante pueden buscar su apellido y quién sabe si encontrar sus antepasados. Y encontrarlos no es tan excepcional: según algunos el 40% de los americanos de hoy en día puede rastrear su pasado familiar en el archivo de la Isla de Ellis

sábado, 19 de agosto de 2017

¡ Por Barcelona !

Solidaridad con las victimas, familiares y amigos de las victimas de la cobarde y salvaje masacre terrorista sufrida por la ciudad de Barcelona.
¡Todos somos Barcelona!

domingo, 6 de agosto de 2017

América Latina se pone en guardia ante la crisis de Venezuela

 Los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, con Delcy Rodríguez en el centro. AFP/elpais.com
asoecuador.org    
La crisis de Venezuela es ya la gran prioridad en todas las cancillerías latinoamericanas. Este continente, acostumbrado a dictaduras crueles en el siglo XX, había visto cómo el siglo XXI arrancaba con procesos de cambio profundo que se resolvían casi siempre de forma democrática. El caos que vive el país petrolero supone un enorme riesgo desestabilizador, no solo por el éxodo migratorio, que crece imparable, sino también por el problema del narcotráfico: en los últimos años, Venezuela se ha convertido en trampolín de la salida de la droga sudamericana. Referente para muchos grupos de la izquierda latinoamericana, es la primera gran crisis a la que se enfrenta el nuevo equilibrio de poderes surgido de los últimos cambios electorales, que han sacado del poder a importantes aliados del chavismo en Argentina y Brasil y han aislado al régimen de Caracas, que sigue teniendo en Cuba su principal bastión.

Las principales potencias de la región están intercambiando información constantemente ante la posibilidad de que la situación se descontrole por completo. Uno de los aspectos que más preocupa es el migratorio. La crisis humanitaria se ha vuelto insostenible en Venezuela. La falta de alimentos y medicinas complica el día a día en un país donde la inflación alcanza niveles astronómicos. El éxodo es imparable. En el caso de Colombia, el 2016 más de 370.000 venezolanos ingresaron en el país, un 15% más que el año anterior, aunque es difícil calibrar con exactitud cuántos deciden quedarse y en qué situación lo consiguen, llegado el caso. Las peticiones de asilo también se han disparado, según ACNUR. Estados Unidos es el que más ha recibido (18.300), seguido de Brasil (12.960), Perú (4.453), España (4.300) y México (1.044).

La instalación de la Asamblea Nacional Constituyente este viernes despojó de poderes al anterior Parlamento, de mayoría opositora, electo en 2015. Los críticos con el chavismo han asegurado que no reconocerán la nueva institución. Preguntado por si en su país consideraba que existía una dictadura, un ciudadano respondía a un reportero británico hace unos días de forma muy ilustrativa: “Los dictadores gobiernan, yo no estoy seguro de que aquí haya gobierno”. Esta nueva institución ha encontrado el rechazo generalizado en la comunidad internacional, pero el Gobierno de Maduro no parece dispuesto a dar marcha atrás.

Es un caos y una anarquía permanente”, lamenta Joaquín Villalobos, quien pone el foco en uno de los temas que más preocupan a algunos gobiernos latinoamericanos, caso de México: el narcotráfico. “En medio del caos, la potencia que adquieren las plataformas criminales es increíble”, opina el ex-guerrillero salvadoreño, hoy consultor para la resolución de conflictos. Venezuela comenzó a convertirse en una salida de la droga de Colombia a principios de este siglo y se consolidó como tal hace una década, con el establecimiento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y paramilitares del Bloque Norte a ambos lados de la frontera con la connivencia las autoridades venezolanas, muchas de ellas, como el vicepresidente, Tareck el Aissami, sancionadas por vínculos narcotráfico por Estados Unidos.

El descontrol se ha agudizado. Los cultivos de cocaína en Colombia han alcanzado el pasado año máximos históricos: 188.000 hectáreas sembradas, un 18% más que el año anterior. Cada vez más droga cruza hacia Venezuela sin problema. “No hay ninguna coordinación entre los militares venezolanos y los colombianos, hay una desconfianza absoluta, es como si uno hablase en chino y el otro le respondiese en quechua”, ilustra Ariel Ávila. Buena parte de la mercancía se dirige hacia Europa, pero, según el analista colombiano y experto en seguridad, cada vez más, en torno a un 35% o un 40%, va a Centroamérica, para terminar en Estados Unidos. Esto inquieta sobremanera a la Administración mexicana, quien teme que su vecino del norte le apriete, aún más, para tratar de poner freno al tráfico de droga por la frontera, apuntan analistas y fuentes diplomáticas. El gran temor es que el descontrol termine por echar abajo el pacto tácito por el cual Cuba, a finales de los años ochenta, frenó la posibilidad de que la isla se convirtiese en un corredor de la droga para los carteles colombianos y mexicanos.

La sombra de Cuba es omnipresente en Venezuela. La isla se convirtió en el agente decisivo tras la llegada al poder de Hugo Chávez. Caracas ha sido el sostén económico del castrismo, que a cambio le ha facilitado miles de asesores políticos, administrativos y militares. La caída del régimen de Maduro supondría un varapalo para la isla, que aún hoy recibe alrededor de 50.000 barriles diarios de petróleo. Nadie logra, no obstante, escrutar con exactitud los movimientos del castrismo en Venezuela. “La tecnología de la represión es claramente de Cuba, que puede trasladar al chavismo el background de cómo vivir con el aislamiento internacional, tratando de debilitar a la oposición, con la idea de que en unos meses la situación cambiará”, asegura el historiador cubano Rafael Rojas, quien también advierte un re-lanzamiento de la alianza de la isla con Venezuela desde finales del año pasado. Una posición que coincide con un impasse en las reformas de la isla tras la visita de Barack Obama y la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. “Se nota un cambio de lenguaje, ahora la idea es que buscan derrocar a Maduro y después a Cuba. Si antes había zanahoria para Cuba y palo para Venezuela, ahora es garrote para ambos”, añade Rojas.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se reunió con Raúl Castro recientemente para abordar la crisis de Venezuela. Poco más se supo. Pero Santos fue el primer presidente que anunció que no reconocería los resultados del referéndum constituyente. El tiempo corre en contra de la población. “Ya ni siquiera estamos pensando en lo que pueda pasar en el futuro. Lo que está pasando ya es gravísimo. Se habla de riesgo de guerra civil más adelante, pero el número de muertos ya es enorme. Cada uno lo cuenta a su manera, pero ya nadie niega que la crisis es grave, ahora estamos buscando un consenso para actuar”, señala en la Casa Rosada una persona cercana a Mauricio Macri, el presidente argentino. Este Gobierno, como la mayoría de los latinoamericanos, ha optado por el choque directo con Maduro en tanto la estrategia de que se resuelva internamente no prospera. La posición del Vaticano, que rechaza la Constituyente y pide al Gobierno de Maduro que respete los derechos humanos, alienta a este grupo de países que quiere ir más lejos.

La crisis está mostrando con claridad el nuevo reparto de poder y los nuevos liderazgos que han surgido en los últimos años, especialmente en Sudamérica. La salida del poder de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y de Dilma Rousseff en Brasil ha privado a Nicolás Maduro de dos importantes apoyos diplomáticos. Ecuador, ya sin Rafael Correa, ha tomado cierta distancia. Macri ha endurecido su discurso contra Maduro y ha promovido con Brasil que Venezuela sea suspendida de Mercosur por la vía política, mucho más grave. La deriva de los últimos días ha debilitado la resistencia de Uruguay, gobernado por la coalición de izquierda Frente Amplio. El argentino, en plena campaña para elecciones intermedias y con Cristina Fernández de Kirchner por delante en las encuestas, está utilizando la crisis contra su rival. Lo mismo ocurre con México, donde el gobierno de Enrique Peña Nieto, del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), hace lo mismo con el principal candidato a día de hoy, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador. La actual Administración mexicana ha dejado de lado su tradicional prudencia diplomática para alinearse sin ambages contra la deriva del Gobierno de Nicolás Maduro.

Pero al margen de la campaña, hay preocupación real por las consecuencias de la inestabilidad regional. Los estrategas que están tratando de armar un acuerdo regional para acorralar a Maduro creen que, pese a la oposición de algunos países como Bolivia, que mantienen su apoyo, se está instalando un gran consenso en que la crisis es profunda, con enorme riesgo para todos los países, y la región no puede quedarse parada. Casi nadie se atreve a decir ya que no pasa nada. Incluso organizaciones de derechos humanos cercanas a la izquierda como la argentina CELS condenan abiertamente los ataques de la policía de Maduro contra la población.

El régimen se va quedando cada vez más solo. Cada día más países apuestan por las medidas de sanción y confían en que la presión haga que Maduro tenga que buscar una salida. Algunos, como Perú, se plantean romper relaciones diplomáticas. El presidente de este país, Pedro Pablo Kuczynski, se ha convertido en un referente regional y lidera hace meses la oposición a Maduro, y se ha enfrentado abiertamente al Gobierno venezolano incluso en cumbres como la Iberoamericana de Cartagena de Indias el año pasado. Ahora ha decidido convocar una reunión de cancilleres en Lima el martes, a la que ya han confirmado su asistencia 14 países, para buscar respuestas conjuntas. La cita en sí es una muestra de que algunos países, ante la incapacidad de la Organización de Estados Americanos de encontrar un consenso para aprobar sanciones -bloqueada por los aliados que aún le quedan a Venezuela, como Cuba, Bolivia, Nicaragua o varios pequeños países caribeños que dependen de su petróleo- han decidido formar un grupo de presión aparte. La inquietud regional por las consecuencias de la caída de un gigante clave como Venezuela fuerza a todos a moverse. Esta vez parece que va en serio.

viernes, 4 de agosto de 2017

POR UN ECUADOR LIBRE

La República del Ecuador, nuestro hermoso y querido país dotado de innumerables bellezas naturales, que tiene el privilegio de contar con los mejores microclimas del mundo en sus cuatro regiones naturales (costa, sierra, oriente e insular), con apenas 283.000 km2 de superficie, dueño de una riqueza petrolífera invalorable hoy en día, que cuenta dentro de su territorio insular con las espectaculares Islas Galápagos (Patrimonio de la Humanidad) y muchas e incontables  riquezas naturales mas. Sufre desde hace algún tiempo los embates de la corrupción “institucionalizada” instaurada por el gobierno de Rafael Correa durante sus 10 años de mandato al frente del Palacio de Carondelet de la ciudad de Quito.

Estamos asistiendo hoy en día a una gran cantidad de actos de “latrocinio” protagonizados por funcionarios públicos (activos o pasivos) posesionados en sus cargos por el ex presidente Rafael Correa quienes durante diez largos años de impunidad actuaron bajo la bandera de la inexistente “revolución ciudadana” instaurada por los miembros del partido de gobierno  Alianza País.

La lista es muy larga desde Capaya, Rivera, Galvan y compañía, Salvatierra, Chiriboga, Delgado, Petrochina, Panama Papers y muchos mas. Son tantos que nos faltaría tiempo y espacio para enumerar a todos los corruptos,  por último para ponerle la guinda al pastel Jorge Glas, actual Vicepresidente de la República involucrado en el entramado de “coimas” entregadas a funcionarios ecuatorianos por la multinacional Odebrecht.

No nos engañemos esto es solo el comienzo, ya aparecerán en la medida que avancen las investigaciones nuevos nombres de involucrados en actos de corrupción que pertenecieron o pertenecen actualmente al gobierno ecuatoriano y que hoy por hoy son los nuevos ricos de Ecuador, personas que llegaron al gobierno sin un centavo en los bolsillos y actualmente son propietarios de grandes empresas, propiedades, vehículos y con jugosas cuentas bancarias en Ecuador y el exterior ¿puede llamarse a esto revolución?

Lamentablemente la idiosincrasia del ecuatoriano es así, se entusiasma fácilmente con dádivas y regalitos. Le gusta el discurso populista que le ofrece “todo” sin hacer nada, se construyeron grandes carreteras, edificios públicos, hospitales, colegios para taparles la boca a todos mientras se llevaban millones y millones de dolares en sobreprecios, coimas y comisiones.

No hay que olvidar que los corruptos se mantuvieron en el poder durante 10 años por el voto, la complacencia y la aceptación de millones de ecuatorianos quienes entregaron en bandeja de plata todas las riquezas del estado en las manos de una sola persona, Rafael Correa, que durante todo ese tiempo dominó todos los poderes del estado ecuatoriano (Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Constitucional).

La verdad duele, pero es la verdad, los corruptos y nuevos millonarios se mantuvieron campando libremente a sus anchas, como pedro por su casa, sin ningún tipo de control o fiscalización financiera real e independiente, porque los ecuatorianos los pusieron allí.

Hoy nos despertamos conociendo todo el entramado institucionalizado de corrupción que apunta directamente al Vicepresidente de la República Jorge Glas, el cual ha sido completamente desvinculado de todas sus funciones estatales por el Presidente Lenin Moreno compañero del  partido politico oficialista AP.

Se escuchan muchos nombre ahora que ha empezado la limpieza de corruptos de las instituciones del estado, esperemos que continué este trabajo de depuración de tanto sinvergüenza y que se hagan públicos los nombres de los involucrados, que bajo  el pretexto de la supuesta “revolución ciudadana” lo que hicieron fue llenarse los bolsillos de dinero publico en detrimento de las arcas estatales.

Unas ves se obtengan los nombres de los involucrados, funcionarios publicos o no, activos o pasivos, en actos de corrupción y luego del proceso judicial correspondiente, estos vayan directamente a la cárcel a cumplir sus condenas sin ningún tipo de fianza y que el Servicio de Rentas Internas, la Contraloría General del Estado, La Fiscalía General del Estado y cualquier otra institución publica que ejerza control, actué inmediatamente a través de  la confiscación o embargo de todos los bienes y propiedades de los involucrados sean estos empresas, propiedades, edificios, cuentas bancarias internas o externas, vehículos, bonos o acciones. Para proceder a entregarlos mediante subasta pública al mejor postor, previa una verdadera valoración por una empresa independiente privada y poder recuperar algo de lo robado, ya que es la única manera de crear un precedente que sirva a futuro.

No hay mal que por bien no venga, con esta nueva administración al frente de la Presidencia de la República esperemos que nuestro país entre en una nueva etapa libre de corrupción institucionalizada, que se habrá a la inversión extranjera creadora de empleo, que tengamos libertad de expresión sin ser censurados ni perseguidos por las autoridades estatales, que se acabe la prepotencia y autoritarismo instaurado por Rafael Correa en sus diez años de mandato,que se acabe la lucha de hermano contra hermano para no caer igual o peor que Venezuela, que se termine con el consumo autorizado de droga para que nuestros hijos no caigan en esa lacra y tengan un mejor futuro, para que nuestro querido ¡Ecuador sea libre!