viernes, 21 de abril de 2017

Guillermo Lasso, el banquero "puso a temblar y dejo temblando al correismo"

Guillermo Lasso


















Tengo la impresión de que ni Guillermo Lasso ni todas las oposiciones –en plural– que se juntaron alrededor de su candidatura están conscientes de lo alcanzado en la segunda vuelta electoral. Por supuesto que la aspiración era ganar, poner fin a la revolución ciudadana y al correísmo, pero el avance opositor fue notable. Lenín Moreno había pronosticado un triunfo sobre el banquero –como despectivamente se refería a su rival– con dos millones de votos en la segunda vuelta electoral, y apenas se impuso –según los conteos oficiales– por 226 mil. Los apoyos a Lasso crecieron 2,18 millones de votos, mientras los de Moreno 1,34 millones.

Lasso triunfó en 13 provincias y alcanzó victorias notabilísimas en las principales capitales provinciales del país. Mostró, como ya se había visto en las elecciones locales del 2014, las fragilidades territoriales del movimiento de Gobierno. Lo hizo a pesar de tener todo el aparato gubernamental en su contra, la manipulación impúdica de los medios públicos, el abuso de los recursos estatales en la campaña oficialista y de la campaña sucia. Lasso mostró el miedo de Moreno para debatir con él, el terror que le tiene al espacio público. Desnudó la pobreza del nuevo liderazgo de Alianza PAIS, los abismos de calidad política que separan a él del relevo de Correa.

Lasso logró que amplios sectores de la izquierda, algo antes impensable tratándose de un exbanquero, se pronunciaran abiertamente a favor suyo en la segunda vuelta. Allí quedan como testimonio los pronunciamientos de escritores, pintores e intelectuales. Lasso mostró tolerancia, apertura, capacidad de diálogo. Contestó todas las preguntas duras que le hicieron en múltiples entrevistas sin molestarse ni incomodarse, aplomado, con argumentos. Le infligió una herida profunda a la revolución ciudadana al mostrar que la democracia puede estar del lado de la derecha y no de la izquierda como cree el sentido común de la política. Se mostró infinitamente más democrático y abierto que el correísmo. Mostró que puede haber una política pluralista, liberal, abierta, que oye otros argumentos, que debate con ellos seriamente y no los descalifica. Su pluralismo contrastó con el enclaustramiento de Lenín Moreno.

Su contribución a la democracia fue abrir el espacio político y visibilizar la presencia de 5 millones de ecuatorianos que aspiran a un país con un manejo político radicalmente distinto. Lasso definió con su lucha un nuevo escenario para el Ecuador después del larguísimo dominio de Alianza PAIS. Tuvo la valentía de enfrentarse a un poder autoritario, abusivo, prepotente, represivo, turbio. Quizá, efectivamente, fue derrotado por muy poco, pero desnudó con mucha altura las limitaciones del movimiento de Gobierno. “El banquero les puso a temblar y los ha dejado temblando”.

lunes, 17 de abril de 2017

Ecuador aún lucha para superar el trauma del terremoto

asoecuador.org

Un sábado cualquiera, a las 18.58 de la tarde, los ecuatorianos están en el cine, cenan algo en el patio de comidas de un centro comercial o pasan el rato en su casa. Ese día suele haber pocos coches por las calles cuando de lunes a viernes, a esa misma hora, se taponan las principales vías de las ciudades. Pero un sábado cualquiera del año pasado, el del 16 de abril, no se ha borrado de la memoria colectiva. 55 segundos bastaron para que hoy, cuando se cumple un año, Ecuador siga hablando del terremoto que se llevó la vida de 671 personas, que hirió a 4.879 más, que obligó a esperar entre los escombros hasta ser rescatados a otras 113 más y que también desplazó a 80.000 de sus casas.

En 2017, el seísmo de 7,8 en la escala de Richter es arma arrojadiza en campaña electoral, es motivo de discusión política entre la gente común, sigue siendo además orgullo nacional por la respuesta solidaria y unida de los ciudadanos durante los días posteriores a la tragedia y es la portada de los principales periódicos e informativos. Hoy, cuando han transcurrido 365 días mucho más rápido que el escaso y eterno minuto que asoló dos provincias de la costa norte ecuatoriana, se hace recuento de lo recuperado y de lo que falta por hacer.

Las familias ya no lloran ni se desesperan ante las cámaras de televisión, pero casi 4.000 personas siguen viviendo en albergues temporales. Podrán permanecer ahí hasta la tercera semana de mayo, que es la fecha prevista por las autoridades para cerrar los campamentos de emergencia. El terremoto afectó a 69.000 viviendas, de las que 22.015 necesitaban volver a construirse de cero y se demolieron casi 10.000 edificios, según la recopilación de estadísticas del Comité de la Reconstrucción.

La recuperación total de Manabí y Esmeraldas, las dos provincias más golpeadas por el terremoto, durará hasta tres o cuatro años, de acuerdo con el presidente Rafael Correa. El mandatario ecuatoriano hizo un repaso, en su habitual comunicado a la nación de los sábados, a los avances en la recuperación y recordó que el costo de la reconstrucción supera los 3.000 millones de dólares para recomponer, junto a las viviendas, los negocios, las empresas y los servicios básicos, los 83 kilómetros de carreteras destruidos, las 875 escuelas, los 51 centros médicos y hospitales.

Este año, además de cumplirse un año del imprevisible terremoto, Manabí se ha reencontrado con un viejo enemigo conocido: un invierno demasiado lluvioso. En Ecuador, la etapa invernal se refiere normalmente a los meses de diciembre a abril cuando hace más calor y llueve más. Tanto más ha caído entre marzo y abril que se ha declarado la alerta naranja en seis provincias. Los 1.400 eventos entre inundaciones, deslizamientos de tierra en las poblaciones de las laderas de Los Andes, hundimientos de carreteras y desbordamiento de ríos han provocado la muerte de 26 personas, han afectado a otras 127.000 y a 29.000 viviendas. Se han destruido también 7.000 hectáreas de cultivo, como el arroz que es uno de los alimentos básicos de la dieta ecuatoriana, según los últimos reportes de la Secretaría General de Riesgos.

A diferencia de Perú y Colombia, no ha habido grandes sucesos, pero la erosión constante de las lluvias ha afectado a 26.000 ecuatorianos dejando pueblos anegados donde el agua ha subido a cinco metros en los momentos más críticos y a la altura de la rodilla, en su punto más bajo. Para poder movilizar fondos que estaban previstos para otros menesteres, según las autoridades, el Gobierno ha declarado esta semana el estado de emergencia en las zonas comprometidas y ha renovado, un año después del terremoto, el estado de excepción declarado entonces en Manabí.

sábado, 15 de abril de 2017

PROCESIÓN DEL CRISTO DEL CONSUELO DE GUAYAQUIL

La brisa del estero Salado acariciaba a la multitud que seguía la procesión del Cristo del Consuelo sobre el puente de la calle A, en un recorrido histórico. En medio de cánticos y rezos la feligresía deliraba, quería estar lo más cerca posible de la imagen, pero la Policía lo evitaba formando con sus hombres un cerco de hasta cuatro hileras.

El viento salino aplacaba este viernes el calor extenuante de la romería de Viernes Santo, cuando se cumplía una hora y 10 minutos de la peregrinación que había salido, a las 07:20, de Lizardo García y la A con destino al sector del Cisne 2.

En el puente la feligresía –movida por su fervor– se abalanzó a los policías, saltando las barandas que dividen los carriles opuestos y empujándose.

Por primera vez el estuario era testigo de esa fe desbordante de los guayaquileños, que caminaron junto al Cristo del Consuelo por quincuagésima séptima ocasión con motivo de la Semana Santa o Mayor.

Alfredo Macías, de 38 años, iba descalzo. El tumulto que desde Lizardo García hasta la calle 12 fue contenido por la policía por ratos lo asfixiaba, pero él no claudicó en su devoción.
Ese, contó, fue un sacrificio dedicado a Dios para que le conceda salud a su esposa, Paola Arboleda, con quien ha procreado un hijo, de 11 años.

Aracely Castro, empapada y protegiendo con su mano las velas encendidas, avanzaba en oración. Por décimo año consecutivo pidió por la salud de su ahijado Jean Carlos, de 16 años. A los seis, el ahora adolescente padeció de cáncer en la mandíbula. Se lo encomendó al Cristo del Consuelo un Viernes Santo y él le concedió el milagro.

Lo sanó, pero sigue poniéndolo en sus manos para que no recaiga. También oró por su familia, por la humanidad y el destino político del país.
Algunos, como Julio Arias, peregrinaban con los ojos cerrados, dejándose llevar por la dirección del tumulto. Él, abrazando la figura de Jesús crucificado, agradecía por haber nacido de nuevo hace seis años.

Viví 39 años de una forma desordenada, en el alcohol y las drogas. Lo perdí todo, mi familia, mi negocio. Pero un día Dios me iluminó y lo conocí. Él me cambió, nací de nuevo con su perdón”, expresó el hombre, siguiendo su marcha con fe, pidiendo el perdón de sus hijos por su ausencia.
El fervor de familias enteras se expresó hasta el final. Luego de 2 horas y 20 minutos de caminata, hasta la explanada del Cisne 2, los rostros de los feligreses reflejaban satisfacción. Y los aplausos empezaron.

Eran las 09:40. Miles aplaudían y gritaban “¡que viva el Cristo del Consuelo!” en su paso hasta los pies de la escultura ícono de la fe de los guayaquileños. Ahí, monseñor Luis Cabrera hizo un recuento bíblico de la muerte de Jesús.

Pidió a la feligresía que pusieran sus necesidades ante Dios con fe e hizo un llamado para que sean misioneros del consuelo para consolar a las personas afligidas. “Cuando nos sintamos decepcionados de la vida elevemos nuestra mirada dirigida al Cristo del Consuelo, para recobrar la paz, la alegría, la esperanza, los tres favores que el Señor nos da”, exclamó.
La alegría continuó con cánticos y alabanzas al Señor, mientras avanzaban en fila para acercarse a la figura religiosa que el sábado regresará al santuario del Cristo del Consuelo desde la capilla de la Virgen del Soto, en la D y Guerrero Martínez. 

Felices por nuevo recorrido

Venga y refrésquese con un jugo de naranja o cómase una ensalada de frutas, más allá hay empanadas”, es lo que voceaba a cada rato Margarita García, de 53 años. Ella vive en una casa de caña, al filo del estero Salado y frente al monumento gigante del Cristo del Consuelo, del sector del Cisne 2. Junto a su familia aprovechó el nuevo recorrido de la procesión de esta imagen para instalar mesas de plástico detrás de la baranda, con el fin de ofrecer sus productos alimenticios.
Así como ella, decenas de moradores de este sector, junto a sus familias, dijeron estar felices por la nueva ruta, pues no solo les da la oportunidad de tener un ingreso económico sino también les permite observar cómo es la fe de los feligreses guayaquileños.

Esto es una bendición, nos está ayudando muchísimo. Yo tengo a mi hijo sin trabajar y por eso toda la familia está ayudando. Mi nuera hizo ensalada de frutas, mi hijo jugo de naranja, la vecina corviches”, contó García, quien además alquiló baños y ducha para las personas que se amanecieron en la vigilia del Viernes Santo.

A pocos metros del puesto de ella estuvo Cecilia España, de 43 años, quien ofreció pescado frito con arroz, ensalada y patacones. Ella también reside en este sector y por primera vez realizó esta actividad.

España comentó que invirtió 69 dólares y antes de que pasara la imagen del Cristo ya tenía pocos pescados por vender, venderé lo que Dios disponga”, aseguró la mujer junto a sus dos hijas que la ayudaron a atender a los feligreses.

Otras personas de sectores aledaños también acudieron e instalaron sus puestos por donde pasó la imagen, uno de ellos fue Eduardo Boboy, de 57 años, quien dijo que este nuevo recorrido no solo trae ventas, sino también se da a conocer este sector. (I)

sábado, 1 de abril de 2017

El Tribunal Supremo de Venezuela da marcha atrás y devuelve al Parlamento sus poderes

Un grupo protesta contra la decisión del Tribunal Supremo. REUTERS / ATLAS
asoecuador.org
El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ha rectificado este sábado y devuelto a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, sus poderes, según ha anunciado el propio tribunal en su página web, informa la agencia France Presse. La medida ha sido derogada después de que el Consejo de Defensa de la Nación de Venezuela (Codena) exhortara en la madrugada del sábado al Supremo a que revisara las sentencias que él mismo emitió hace tres días y que despojaron al Parlamento de sus funciones. El tribunal también ha suprimido este sábado el contenido de otro fallo en el que retiró la inmunidad a los parlamentarios.

La decisión del Codena de exhortar al Supremo a revisar las sentencias supone que el chavismo, presionado por la condena generalizada de la comunidad internacional y la grieta creada entre sus aliados de los restantes poderes públicos, ha desandado el camino del golpe de Estado que provocó el máximo tribunal con sus fallos a mediados de semana y que apoyó con su silencio el presidente Nicolás Maduro. El vicepresidente Tarek El Aissami leyó el comunicado con la decisión en una retransmisión obligatoria de radio y televisión. La resolución buscaba, según dijo, “mantener la estabilidad institucional y el equilibrio de poderes mediante los recursos contemplados en el ordenamiento jurídico venezolano”. En el acuerdo se ratifica que el Supremo, que está controlado por el régimen, es la instancia competente para dirimir los conflictos que se presenten entre las ramas del poder público.

Se trata de una decisión insólita e inédita en la historia del movimiento político que rige los destinos del país desde hace poco más de 18 años. La distancia marcada el viernes por la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, quien no asistió a la sesión, pone límites al reiterado esfuerzo del régimen por no reconocer las labores del control legislativo y les obliga a repensar de qué forma pueden convivir con un poder en manos de la oposición.

De momento el régimen insiste en que la Asamblea Nacional sigue en desacato. Pero ha quedado claro que no puede evitar reconocer al Legislativo de forma permanente por la imagen que esto provoca entre la comunidad internacional. A esa presión se ha agregado ahora el afán de la fiscal general, una histórica aliada de la autodenominada revolución bolivariana, de respetar las formas, un activo que el régimen cuidó con celo durante la gestión de su líder Hugo Chávez, y de garantizarse su supervivencia mucho más allá de la circunstancial presencia del chavismo en el poder.

Maduro, después de tres días de silencio, ha querido mostrarse como el mediador entre los poderes y a la vez quitarse el estigma de dictador que le confería el tácito acatamiento de las sentencias. Si tiene o no éxito en su propósito es un asunto que está por verse. Por el momento ha aprovechado para reiterarle a sus adversarios su disposición a dialogar con la mediación del Vaticano y de la terna compuesta por los expresidentes de España, José Luis Rodríguez Zapatero, Panamá, Martín Torrijos, y República Dominicana, Leonel Fernández. Todos esos esfuerzos han fracasado porque el régimen bloquea cualquier salida a la crisis política y económica y además se niega a convocar las elecciones regionales por el miedo a seguir perdiendo el control total que alguna vez ostentó. La idea de los acuerdos entre fuerzas opuestas es un verdadero desafío para el chavismo y una oportunidad de reinvención como movimiento político.

Maduro decidió convocar el viernes al final de la tarde una sesión del Codena después de las declaraciones de la fiscal Ortega Díaz, quien calificó las sentencias que facultaban al Supremo a asumir temporalmente las labores parlamentarias del Legislativo como un desconocimiento del orden jurídico. Fue una sorpresa que Maduro quiso convertir en una oportunidad de redimirse con el paso de las horas y el aumento de la condena mundial.

El mismo viernes se había suspendido una reunión de la cancillería con el cuerpo diplomático y el Supremo, con lo cual el margen de maniobra del régimen era cada vez menor. Una rueda de prensa con el presidente del máximo tribunal pautada para la tarde también fue suspendida sin mayores explicaciones. No había forma de convencer a la audiencia internacional de que sí era posible conciliar la supuesta vocación democrática que defiende el chavismo con el cese temporal de las labores del Parlamento.

Asaltado el Congreso de Paraguay tras el intento del Presidente Horacio Cartes de abrir paso a la reelección

Manifestación en Asunción contra los planes reeleccionistas de Horacio Cartes, el 30 de marzo pasado. Foto: EFE | Video: ATLAS
 
La tensión en Paraguay se ha disparado tras los disturbios que se han saldado con la muerte de un joven opositor a manos de la policía y con numerosos heridos, después de que el Congreso fuera asaltado por un millar de manifestantes, muchos de ellos con las caras tapadas, informa Efe. Protestaban por el intento del presidente, el conservador Horacio Cartes, de reformar la Constitución para permitir la reelección y poder continuar en el poder después de 2018.

Algunos de los manifestantes llegaron a prender fuego al salón principal, sacaron ordenadores a la calle, arrancaron las placas con nombres de los senadores de las puertas de sus despachos y salieron a la calle con ellas en la mano. Aún se desconoce el número de detenidos, aunque algunas fuentes hablan de más de un centenar de arrestados. 

Los manifestantes estaban acompañados por legisladores del Partido Colorado y del Partido Liberal. La policía les disparó con pelotas de goma y el presidente del Partido Liberal, Efraín Alegre, que se opone a la reelección, fue herido en un hombro. Entre gritos de "dictadura nunca más" y "Cartes violador" la tensión creció hasta un nivel inaudito en los últimos años en Paraguay. La batalla campal con la policía duró horas frente al Congreso y cada vez que pasaba un coche de la policía era apedreado por la gente concentrada en la zona.

Un hombre de 25 años murió por el impacto de una bala de goma disparada por la policía tras irrumpir en la sede del Partido Liberal, el mayor de la oposición, informa Efe. El fallecido es Rodrigo Quintana, de 25 años y líder de la juventud de esta formación política en la localidad de La Colmena (en el departamento de Paraguarí, en el centro del país), ha informado Efraín Alegre. Su muerte se produjo la medianoche del viernes cuando efectivos policiales entraron en la sede del partido, en el centro de Asunción, donde había reunidos varios afiliados, y dispararon proyectiles de goma. El médico que atendió al joven afirmó que tenía un impacto en la cabeza que fue recibido a corta distancia. Alegre aseguró que los policías "entraron a atropellar, les pusieron boca abajo y les tiraron al suelo". "Entraron con mucha agresividad, rompiendo las puertas, fue cosa de salvajes", dijo. 

La policía, sin embargo, niega toda responsabilidad en el asesinato de Quintana. "No usamos armas, solo tomamos detenidos, los llevamos hasta la sede de investigación y luego hasta la agrupación especializada", afirmó a Radio Cardinal el comisario de policía Tomás Paredes Palma, según recoge la agencia Europa Press. El comisario, quien reiteró que sus subordinados no usan armas largas, explicó que los agentes se desplazaron al lugar tras recibir una llamada de auxilio desde la misma sede. 

Durante las protestas también tuvo que ser atendido el presidente del Senado, Roberto Acevedo, opuesto a la reforma. Acevedo leyó un comunicado en el que pedía, en nombre de un grupo amplio de senadores, que Cartes retire el proyecto de enmienda constitucional para devolver la tranquilidad a la ciudadanía. Horas después, Cartes, que evitó comparecer en toda la noche, emitió otro comunicado en el que no decía nada de esa posible marcha atrás en el proyecto y por el contrario se lanzaba contra la oposición y la prensa por alentar la quema del Congreso. "Insto a la ciudadanía a mantener la calma y no dejarse llevar por quienes desde hace meses vienen anunciando hechos de violencia y derramamientos de sangre. El incendio del Congreso demuestra que un grupo de paraguayos empotrados en la política y en medios masivos de comunicación no escatimarán esfuerzos para lograr el objetivo de destruir la democracia", sentenció Cartes.

Gran parte del oficialista Partido Colorado quiere que el Cartes, un exempresario tabacalero que está en el poder desde 2013, repita mandato en 2018. Del otro lado, el Frente Guasú (izquierda) quiere que Fernando Lugo, el exobispo y exmandatario que fue destituido en tiempo récord por el Congreso en 2012, vuelva a ser presidente. Todo muy previsible, excepto por un detalle: el artículo 229 de la Constitución paraguaya, aprobada en 1992 tras el regreso a la democracia, dice que los cargos de presidente y vicepresidente son “improrrogables” y que “no podrán ser reelectos en ningún caso”. Esto ha llevado a una insólita alianza entre el oficialismo y sus enemigos de izquierda para impulsar una reforma constitucional que debe dirimir el Congreso.

El martes, una acalorada discusión en el recinto terminó a gritos en los pasillos del Palacio Legislativo de Asunción. Senadores de izquierda discutían entre ellos y conservadores del mismo Partido Colorado se dividían en dos facciones: oficialistas, que apoyan la reelección de Cartes, y disidentes, que la rechazan. Todo ocurrió en un ambiente enrarecido. El Congreso había amanecido totalmente rodeado por policías: camiones lanza agua y centenares de antidisturbios impidieron el paso de la gente.

De pronto, sin previo aviso, 25 de los 45 senadores se reunieron en un despacho del Frente Guasú en el interior del Congreso con el presidente de la Cámara ausente y con su voto cambiaron el reglamento interno del Senado. De esta forma, modificaron las atribuciones del presidente de la Cámara alta para que no pueda rechazar el proyecto de enmienda, una maniobra defendida por cartistas y luguistas que ahora permite la presentación del proyecto en cualquier momento. “Puede ser inmediato. En cualquier momento podemos tener que celebrar un referendo y hay campaña con Cartes y Lugo pidiendo el sí a la reforma constitucional”, dijo a EL PAÍS el escritor y analista político paraguayo Alfredo Boccia.

El Frente Guasú consideró el cambio en el reglamento del Senado “un paso decisivo” para promover el referéndum constitucional que permita la reelección de todo expresidente, según un comunicado difundido el 29 de marzo.

Los anticartistas del Partido Liberal, la segunda fuerza nacional detrás de los colorados, denunciaron “un golpe de Estado”. “Es un golpe puro y duro. No estamos de acuerdo. Vemos que han engatusado a Lugo para hacer algo que es inconstitucional. ¿Cómo van a hacer una elección democrática si violan los reglamentos de forma tan burda?”, afirmó el senador del Partido Liberal Luis Alberto Wagner. “Cartes dijo que no buscaría la reelección y hoy hace todo lo contrario. Así es como la inseguridad jurídica se transmite a todos los sectores, especialmente a los empresariales. Un daño terrible con 50 delegaciones del mundo en la asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Asunción”, dijo Wagner por teléfono, mientras ocupaba su banca en el Senado por temor a que se celebrara otra sesión sin su presencia.

Un proyecto de enmienda de la Constitución ya fue tratado y rechazado en agosto de 2016. Algunos paraguayos se han movilizado para recolectar firmas en contra de este nuevo intento. "Si un nuevo proyecto se aprobara en el Congreso aún tendríamos el referéndum y las encuestas muestran una gran mayoría del no", aclaró Boccia. La reforma, con todo, avanza por los pasillos del Congreso y ha logrado lo imposible: unir a colorados y luguistas tras un objetivo común. Pero nadie esperaba que las cosas llegaran tan lejos como para acabar con un asalto al Congreso.

La crisis de Venezuela tensa el final de la campaña electoral en Ecuador

Guillermo Lasso candidato de la oposición en las elecciones ecuatorianas

La grave crisis institucional de Venezuela y las últimas maniobras del Gobierno de Nicolás Maduro para dejar sin competencias a la Asamblea de ese país han irrumpido en el final de la campaña electoral de Ecuador, que el domingo elige al sucesor de Rafael Correa. La relación entre el presidente saliente y el chavismo ha alimentado los argumentos de la oposición y aumentado la tensión entre los candidatos. El conservador Guillermo Lasso afirmó: “Estamos junto al pueblo que quiere democracia y libertad, no lo que acaba de pasar en Venezuela”.


La confrontación política ante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, que se aunncia reñida pese a la ventaja del aspirante oficialista, Lenín Moreno, está marcada ahora por el fantasma de la quiebra del orden democrático en Venezuela. Después de más de una década de correísmo, los partidarios de un giro en la política del país afirmaron que la victoria de Alianza PAÍS condenará a los ecuatorianos a vivir en un Estado sin separación de poderes. El canciller, Guillaume Long, aseguró que la oposición trata de confundir a los votantes y atribuyó esas acusaciones a una campaña de descrédito. “Pues no, Ecuador no es Venezuela”, mantuvo.

En cualquier caso, es difícil calcular los posibles efectos en las urnas de un asunto que no afecta directamente a los electores. “Para Moreno y para Correa cae en muy mal momento la anulación de la Asamblea”, reflexiona el politólogo Franklin Ramírez, profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. No obstante, recuerda que “nunca los temas de política internacional han influido en la dinámica electoral”.

Los Gobiernos de Ecuador y Venezuela trataron en su momento de emprender caminos paralelos en América Latina intentando encarnar una alternativa socialista en el mapa político de la región. Correa se sumó en 2009 a la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (Alba), una organización fundada por Hugo Chávez y Fidel Castro en 2004. Apeló al descontento de las clases populares y recurrió a una noción de soberanía muy similar a la utilizada por el entonces presidente venezolano. Ambos fueron líderes carismáticos en sus países, al menos durante una etapa, tuvieron un talante parecido en la gestión y, sin embargo, Ecuador nunca se ha aproximado a los niveles de deterioro que ha alcanzado Venezuela en los últimos años. La Constitución ecuatoriana, señaló Long, evita precisamente ese tipo de cortocircuitos entre los poderes del Estado. El canciller mostró su confianza en una "normalización institucional" de Venezuela y ofreció respaldo a ese país. "Confiamos en que los venezolanos puedan resolver sus problemas internos. Para ello cuentan con el apoyo del Ecuador", resaltó.

Su departamenteo también emitió un comunicado sobre la suspensión del Parlamento venezolano. No condenó lo que la oposición califica de golpe de Estado, pero sí admitió que la situación que atraviesa ese país es grave. “Ante los hechos suscitados en los últimos días en la República Bolivariana de Venezuela, que evidencian una profunda fractura entre el Gobierno y la oposición y un impasse entre poderes del Estado, el Gobierno del Ecuador reitera su posición a favor del diálogo”, señaló el Ministerio de Relaciones  Exteriores.

“El Gobierno del Ecuador alienta a Gobierno y oposición a encauzar la situación a través del mecanismo de diálogo auspiciado por la Unasur”, prosigue el texto. Con todo, el Ejecutivo ecuatoriano dejó claro, en aparente alusión a la Organización de los Estados Americanos (OEA), que “rechaza cualquier intento de desestabilización en Venezuela promovido desde instancias internacionales”.

“¿Ustedes quieren eso?”

El opositor Guillermo Lasso, expresidente del Banco de Guayaquil, cerró su campaña con una condena rotunda a lo sucedido en Venezuela y lanzó un último aviso a los ecuatorianos. Afirmó que el pueblo pide “democracia y libertad”. “Democracia con independencia de poderes, con justicia independiente, con una asamblea autónoma, no lo que acaba de pasar en Venezuela, un golpe de Estado anulando a la Asamblea Nacional. ¿Ustedes quieren eso?”, preguntó.

El candidato del Movimiento CREO invitó hace dos semanas a la esposa de Leopoldo López —líder opositor venezolano encarcelado desde hace tres años— a sumarse a su campaña. Pero las autoridades impidieron a Lilian Tintori la entrada en el país en el aeropuerto de Guayaquil atribuyendo esa decisión a que el visado de turista no permite realizar actividades políticas. Ese fue, según Franklin Ramírez, "el único momento en el que Lasso trató de recuperar la iniciativa" en la campaña previa a la segunda vuelta.