La inmigración en España se duplica en 2017 y bate récord solo por detrás de 2006
abc.es
«España
continua viendo un alto número de inmigrantes ilegales, con 3.900
llegadas en noviembre, mas del triple que hace un año. Ha sido también
el récord mensual de inmigración detectado en esta ruta
desde que Frontex empezó a registrar datos en 2009». El comentario,
perteneciente al último informe de la agencia europea de fronteras
Frontex, resume la tendencia de este 2017 que termina, un año que pasará
a la historia triste de la inmigración irregular como el segundo con
mayor número de llegadas de personas a nuestro país por vías ilegales
desde que se tienen registros, solo por detrás de 2006, cuando la crisis
de los cayucos rumbo a las Islas Canarias elevó los ingresos por mar
hasta una cifra impensable: 39.180 hombres y mujeres.
Los
números oficiales del Ministerio del Interior al término de la semana 50
del año, hasta el 17 de diciembre, son que España ha recibido en
conjunto, por vía marítima y terrestre a través de las vallas de Ceuta y Melilla,
un total de 27.253 inmigrantes frente a los 13.871 de 2016, lo que en
términos absolutos representa un crecimiento del 96,5%. Un repaso a la
serie histórica da la dimensión de esta cantidad, en tanto que supera
con mucho las registradas en los ejercicios anteriores a la crisis y
duplica o triplica y muchos indicadores de los últimos años.
Así, en entradas totales en 2007 y 2008 se contabilizaron 19.609 y 14.634 llegadas ilegales respectivamente. A partir de ahí la presión desciende considerablemente coincidiendo con el deterioro económico
de modo que en 2009 se computan 8.393 inmigrantes; 5.199 en 2010; 8.788
en 2011; 6.645 en 2012; 7.472 en 2013 y 12.037 en 2014. En el año 2015,
último en que se publicó el Balance oficial de Lucha contra la
Inmigración Irregular, las llegadas a España fueron ya 16.936. En 2016
habían bajado a 13.871.
La
gravedad del fenómeno remite sin ningún género de dudas al acceso a las
costas andaluzas de pateras, cada vez más grandes y más cargadas en lo
que respecta al tramo del Mar de Alborán. Baste precisar que a mediados
de octubre, los datos provisionales facilitados por la Delegación del
Gobierno en esa comunidad autónoma era que se habían interceptado 11.254
inmigrantes en 500 pateras, un 151,3% más que en el ejercicio anterior,
y desde entonces hasta ahora no han parado de asistirse más y más
embarcaciones en un tráfico inasumible, que se ha visto beneficiado por
el buen tiempo y las temperaturas estivales hasta muy avanzado
noviembre.
La
formula estadística del Ministerio del Interior contempla de forma
conjunta las llegadas por mar al litoral peninsular y Baleares, sin
hacer mayor diferenciación territorial. En este apartado se ha pasado de
contabilizar 6.963 entradas en 2016 a las 20.039 de 2017 cuando
estaba todavía sin terminar, lo que representa un 187% más, o si se
quiere medir en términos de pateras, han crecido un 164,5%, esto es de
las 441 del ejercicio anterior a las 1.167 de este.
La
inflación migratoria en esta ruta ha vuelto a poner en entredicho la
colaboración de Marruecos, si bien a lo largo del verano se ha
documentado una importante presencia de embarcaciones e inmigrantes
salidos de Argelia, que han ido a recalar a puntos de levante hasta
ahora no especialmente asociados a este tráfico, caso de Murcia o de
Alicante. En este contexto se circunscribe el que ha sido la mayor
polémica del año relativa a la inmigración, que no es otra que la
decisión del Ministerio del Interior -avalada por jueces de instrucción-
de internar en la todavía sin estrenar cárcel de Archidona (Málaga) al más de medio millar de argelinos que llegaron de golpe a las costas murcianas en la tercera semana de noviembre.
Aun
antes de ese hito, la aparición de pateras en aguas de Murcia había
desbordando todas las estadísticas y todas la previsiones. Según los
datos facilitados por la Delegación del Gobierno en la región, solo en las dos primeras semanas de octubre se habían rescatado 526 personas,
cantidad que en sí misma ya igualaba los 529 salvamentos que se
realizaron en estas costas durante todo 2016, los 278 de 2015; 231 de
2014; 176 de 2013 o 225 en 2012. El acumulado de 2017 en ese momento ya
era de 963 entradas ilegales, 14 de ellas mujeres y 81 de personas que
dijeron ser menores de edad.
El
tráfico de pateras no se ha quedado ahí, sino que ha evolucionado hacia
el norte, de manera que este año la provincia de Alicante se ha visto
incorporada a la problemática con la detección muy frecuente en sus
costas de embarcaciones con argelinos a bordo en el verano y los meses
posteriores. Hasta finales de noviembre, según datos de la Subdelegación
del Gobierno, las embarcaciones eran ya 49 con 356 ocupantes a bordo. El 2016 habían sido solo 14 y en 2015, cuatro.
La
llegada en avalancha de las pateras argelinas deja pocas dudas sobre la
entrada en acción de organizaciones criminales que trafican con seres
humanos, siempre a la búsqueda de nuevas rutas donde burlar la
vigilancia. En el momento álgido de la oleada, el titular de Interior,
Juan Ignacio Zoido, se reunió el 20 de noviembre con la embajadora de
Argel en España, para valorar de forma conjunta la situación y
agradecerle «la rápida reacción» de las autoridades de su país para «detener de inmediato la salida masiva» de migrantes con destino a las costas españolas que se estaba registrando.
Según
el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Los
flujos y regulares de inmigrantes son mixtos, esto es, integrados por
inmigrantes con motivación económica y potenciales refugiados. La
Organización Internacional de las Migraciones (OIM), por su parte, ha
contabilizado que al menos 222 personas han muerto o desaparecido
intentando alcanzar España por el Mediterráneo, Informa Ep.
Mientras,
Han seguido llegando a nuestro país refugiados, la mayoría por su
propio pie y en muchos casos siguiendo vías peligrosas e irregulares
como, en el caso de los sirios, la que conduce hasta Melilla a través de
Argelia y Marruecos.
Este
ha sido el año en que ha vencido el plazo que se dieron los estados
miembros de la unión europea para reubicar en sus territorios a
refugiados llegados a Grecia e Italia fundamentalmente en 2015 y
reasentar a otros provisionalmente establecidos en Turquía, Líbano o
Jordania, iniciativa que no sea llevado a término completamente. En este
marco, España asumió la acogida de 17.337 solicitantes de asilo y refugio, de
los que a finales de septiembre, fecha límite prevista para alcanzar
objetivos, había trasladado a 1.983 personas, según Efe. De Grecia e
Italia, se había aceptado acoger 9.323 personas en un compromiso de
obligado cumplimiento, de los que llegaron 1.279. En un segundo acuerdo,
los países europeos se comprometían a reasentar a refugiados que llevan
varios años viviendo en campos habilitados por ACNUR en estados
cercanos a las zonas de conflicto, dentro de lo cual España acordó traer
a 1.449 y dentro de plazo lo hizo con 704.
No
obstante, el programa de acogida no se ha detenido y a fecha 12 de
diciembre, la cifra se había elevado a 2.688, mientras el Ministerio del
interior sigue adelante con decenas de procedimientos a la espera de
que sean tramitados para el efectivo traslado de los refugiados a
España.
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